jueves, 17 de julio de 2008

Soñandome a mi mismo con el Diablo, Mefisto y otros Generales del Infierno


El día de hoy tuve un sueño muy interesante...

Me encontraba en un lugar conocido, parecido a la playa o a una costa, era una ciudad donde había fiesta porque se habían graduado algunos amigos de Medicina, nos la pasamos bien, el recuerdo es algo brumoso, sinceramente no puedo dar muchos detalles pero todo era un ambiente medio extraño, extraño porque todos hacían su propia fiesta, yo estaba invitado con algún amigo... después de eso sentí algo en mis dientes, recuerdo que tenía que cuidar algo... pero no recuerdo qué, sin embargo mis dientes me eran algo incómodos, sentí la necesidad de moverlos, si... de mover un par de dientes, eran los de la mandíbula, los que están al frente, después de moverlos comencé a sangrar, no mucho pero si era algo considerado, una amiga me vió o realmente no sé si era mi amiga pero me acompañó durante toda mi travesía de saber cómo arreglarlos de nuevo, mis dientes se veían raros como de conejo pero de cabeza, en ese momento decidí buscar algún doctor, nos subimos como a una especie de teleférico pero en forma de esfera donde podíamos ver todo el paisaje, eso si lo recuerdo muy bien, vi muchos paisajes del mar, cascadas, ríos, mares, lagos, bosques, era como si hubieramos estado en el punto más alto del mundo y lo hubieramos recorrido en unos cuantos minutos, solo era cuestión de esperar... llegamos a las cascadas del Niagara o al menos eso creo que eran, estaban tan impresionantes, tenían dos cascadas, una angosta y la normal que todos conocemos, en la parte angosta el agua estaba muy clara, fue por ahí por donde pasamos y seguimos bajando hasta llegar a un hotel parecido a un palacio, al bajar yo seguía sangrando, entramos al palacio, era como su estuviesemos en un lugar de roma, era una obra de la arquitectura impresionante, su estilo era único, algo así como el juego de Diablo II, era muy alto, de marmol, con esos pilares estilo corintio, una mezcla entre vanguardia e historia, al llegar a la recepción pedí a la recepcionista que me dejara anotar en un papel pero ella me dió una servilleta, no pude anotar bien pero mi amiga fue por una hoja y ahí lo anoté, entonces mandó a llamar a un médico... en ese momento todo cambió, el cielo comenzó a teñirse de rojo carmesí, tinto y negro, salieron rayos y estruendos, todo pasó en cuestión de minutos... una voz salía del exterior, era gruesa y profundo un tanto demoniaca, se escuchaban borucas y cantos infernales, la entrada desapareción y frente al hotel emergió del suelo una explanada, era algo impresionante, yo estaba más que asombrado, después de tanto espectáculo esa voz comenzó a llamar a los Generales del infierno, eran diez los principales y a cada uno le seguían sus esbirros, llegaban lentamente, sus entradas eran impresionantes, su lento andar, con auras de fuego y el ambiente tan pesado, realmente era algo muy impresionante... poco a poco se acomodaron los diez, no eran algunos generales, sino eran los más importantes, algunos de ellos: Mefisto, Baal, Lilith, Samael, entre otros... recuerdo que antes de que llegaran no entiendo el motivo el por qué lo hice... lo que hice fue de que derramé sangre de mi boca en el suelo por donde estaban pasando... quién sabe qué estupidéz estaba pensando... al terminar de acomodarse... se escuchó algo de música, música infernal, cánticos demoniacos, las personas que estaban ahí no soportaban el ruido que les producía eso, simplemente intentaban taparse los oídos, otros se tiraban al suelo de no poder aguantar tal aberración musical, pero yo... yo solo estaba asombrado de lo que pasaba, simplemente me gustaba todo eso... poco a poco comenzaron a llegar más aberraciones infernales, personajes de mandos inferiores, después de eso, en las tres columnas que se encontraban exactamente en la misma distancia comenzaron a salir un tipo de mazos que al golpear la piedra producían un sonido demasiado fuerte, como un estruendo, eran los sellos en los que debía aparecer el ser más poderoso de todos los ahí presentes, uno a uno se fueron rompiendo esos sellos, cada uno de mayor intensidad, al escuchar el último estruendo todo estuvo en silencio, a la mitad de la explanada comenzó a trazarse un símbolo en el que indicaba su llegada, todo sucedió lentamente, el suelo comenzó a abrirse y el fuego a dar paso hacia arriba, una llamarada surgió del centro y de nuevo la música infernal dió paso al clímax de la melodía demoniaca, poco a poco todos los presentes festejaron la llegada de su señor, surgió del centro, con unas alas negras muy impresionantes y perfectas, de color negro, una túnica negra de la cual solo se veían sus ojos rojos, parecía de edad algo avanzada, comenzó a observar a los presentes, dirigió unas palabras y después de eso se mantuvo estático como si estuviera esperando algo que sucediera, en eso yo aparecí del lado izquierdo del lugar, frente al Diablo se encontraban sus más íntimos seguidores y le seguían sus esbirros, en ese momento encontré un arco y unas flechas, pensé: "¿Qué puedo hacer con esto?", decidí usarlo, había un esbirro que parecía mujer que me estaba apuntando con su arco... yo retrocedí y cuando la tenía en la mira se agachó un poco y la flecha pasó por su cabeza a milímetros, me enfurecí y ella me lanzó su flecha, logré esquivarla, ella no entendió del porqué la esquivé y regresó a su posición, miré del lado izquierdo que había armas, cuchillos, espadas, pistolas y escopetas, decidí agarrar lo que pude y pasé detrás de donde estaban todos y entré desde atrás en medio de donde se encontraban los demás humanos, les lancé las armas y de ahí comenzó todo, un pequeño enfrentamiento entre los humanos y demonios, éso era lo que estaba esperando el Diablo, sabía que yo haría eso, sabía lo que iba a pasar y no me detuvo, no me destruyó porque él quería que sucediera... agarré diferentes armas: espadas, cuchillos, una hoz que por cierto casi me corto las pieras por lanzarla, fue como un boomerang, lo lancé y maté a un esbirro y de regreso pasó cerca de mis piernas, estuvo cerca, en eso el diablo apareció junto a mi, algo me dijo, algo balbuceó a mi lado, no lo pude escuchar bien y poco a poco se fue derritiendo, como si se consumierda por dentro lentamente hasta que solo quedó su túnica, me quedé algo atónito por lo sucedido y seguí luchando, me fui para el lado contrario, por el lado derecho y en eso desperté...

2 comentarios:

LiLiTh_Rosha dijo...

LiLiTh Rulz

Sophia dijo...

Mmm... Mefisto... me recuerda a Fausto.


¿Lo has leído? Lo comenzaré estas vacaciones :)